03.30.25 - TOMA TU CRUZ

Texto base: Mateo 16:23-26 (NTV)

23 Jesús se dirigió a Pedro y le dijo:

—¡Aléjate de mí, Satanás! Representas una trampa peligrosa para mí. Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no desde el punto de vista de Dios.

24 Luego Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su propia manera de vivir, tomar su cruz y seguirme. 25 Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás. 26 ¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma? ¿Hay algo que valga más que tu alma?

¿Eres un seguidor de Jesús o solo un espectador?

Pedro intentó persuadir a Jesús de evitar la cruz (v.23), pero su perspectiva era humana, no divina.

Problema central: Queremos seguir a Cristo bajo nuestros propios términos.

Jesús deja claro que el discipulado implica sacrificio y rendición total (v.24).

La cruz no es opcional

Es la única manera de abandonar la vida guiada por nuestra naturaleza pecaminosa.

La cruz representa muerte:

Muerte a nuestra voluntad, orgullo y comodidades.

Juan 20:28-29 – La verdadera fe es rendición total.

Gálatas 2:20 – Nuestra vieja naturaleza debe ser crucificada con Cristo.

La naturaleza pecaminosa debe ser clavada en la cruz

Gálatas 5:19-21, Proverbios 6:

Actitudes como inmoralidad, idolatría, discordias, orgullo y divisiones no pueden ser toleradas.

No se trata de acariciar la carne, sino de matarla.

Mateo 16:25 – Aferrarse a la vida es la manera más rápida de perderla.

La rendición total trae verdadera vida y libertad

  • El mensaje de Jesús: "Ríndelo todo y encontrarás la vida real" (v.25).

  • Beneficios de rendirse a Dios:

Salmos 37:3-4 – Dios concede los deseos del corazón a quienes se deleitan en Él.

Mateo 6:26-33 – La provisión y seguridad vienen de Dios, no del afán humano.

¿De qué sirve ganar el mundo y perder tu alma?

Mateo 16:26 – Lo que el mundo ofrece nunca llenará el alma.

Juan 10:10 – Jesús ofrece vida en abundancia, pero solo si rendimos todo a Él.

No hay cristianismo sin cruz, ni vida plena sin rendición.

Un llamado a la acción

  • Pide valentía a Dios para crucificar tu carne cada día.

  • No bajes tu carne de la cruz, por más que parezca doloroso.

  • Haz lo contrario de tu naturaleza pecaminosa.

  • No te preocupes por la cruz de los demás, ocúpate de la tuya.